Mantener los dientes limpios en niños con TDAH puede ser más complicado porque les cuesta concentrarse, son impulsivos o muy activos, además de ser a veces más sensibles a sabores, texturas o ruidos, o tener problemas de coordinación. Para ayudarles a mantener una buena higiene bucal infantil, es útil seguir rutinas y otros consejos que les motiven a ser constantes.
Cómo influye el TDAH en la salud bucodental
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un trastorno del desarrollo cuyos síntomas suelen ser la dificultad para mantener la atención, la impulsividad y la hiperactividad motora o mental. Estas características pueden hacer que a algunos niños les cueste más seguir ciertas rutinas diarias, como vestirse solos o mantener hábitos de higiene.
1. Dificultad para terminar tareas
En muchos niños con TDAH, las funciones ejecutivas, que son habilidades mentales que permiten planificar y terminar tareas, suelen estar alteradas. Por esta razón, es habitual que se olviden de cepillarse los dientes, lo hagan demasiado rápido o pierdan la concentración mientras lo hacen. No es que “no quieran”, sino que les cuesta concentrarse en tareas que requieren constancia.
La literatura científica confirma que los niños con TDAH presentan mayor riesgo de caries y más traumatismos dentales.
2. Sensibilidad sensorial
Algunos pequeños diagnosticados también pueden ser más sensibles a distintos estímulos sensoriales. Esto puede provocar rechazo hacia el sabor del dentífrico, la textura del cepillo o el ruido que hacen los cepillos eléctricos. Incluso la espuma o la simple sensación de tener el cepillo dentro de la boca puede ser molesta.
Cuando esto pasa, es más probable que eviten el cepillado, lo pospongan o lo hagan con prisa. Al no dedicarle el tiempo suficiente, los dientes no quedan limpios, por eso, se aconseja probar con pastas dentales de sabor más suave, como FluorKIN Calcium.
3. Dificultades en la coordinación
Algunos niños con TDAH presentan dificultades en la motricidad fina, es decir, en los movimientos precisos de las manos y los dedos. A raíz de esto, el cepillado suele ser menos preciso, sobre todo en las zonas más difíciles de alcanzar, como las muelas y la parte posterior de la boca donde tiende a acumularse la placa bacteriana.
Los movimientos rápidos o poco coordinados pueden provocar frustración o que pierdan el interés, por lo que es fundamental que padres y madres supervisen su higiene oral.
Problemas orales más frecuentes en niños y niñas con TDAH
1. Caries dentales
Las caries son uno de los problemas más comunes en la infancia y en niños con TDAH el riesgo puede ser mayor debido al cepillado irregular o incompleto que mencionábamos antes.
2. Problemas de encías
La acumulación de placa bacteriana irrita las encías, inflamándolas y causando sangrado al cepillar o usar el hilo dental. Si no se trata a tiempo, esta situación puede derivar en gingivitis y esta, a su vez, avanzar a complicaciones periodontales más graves que afectan tanto al hueso como a los tejidos que sostienen sus dientes.
3. Traumatismos dentales
La hiperactividad e impulsividad características del TDAH incrementan el riesgo de caídas, siendo más probable que los pequeños sufran traumatismos dentales como desplazamientos o fracturas. Es importante prestar atención e ir al dentista si se dan cualquier golpe en los dientes, aunque no parezca grave en un inicio.
4. Bruxismo y desgaste dental
Hay niños con TDAH que aprietan o rechinan los dientes mientras duermen o ante situaciones de estrés. La mayoría de las veces, padres y madres no se dan cuenta hasta que escuchan el ruido o su dentista ve el desgaste que causa en los dientes. Otros síntomas del bruxismo son dolor o tensión en la mandíbula y sensibilidad dental a frío o calor.
Cómo mejorar la higiene bucodental en casos con TDAH
1. Crear rutinas predecibles
Niños con TDAH responden mejor a rutinas estructuradas. Por ejemplo, es de gran ayuda acostumbrarlos a cepillarse siempre los dientes a la misma hora, asociar el cepillado con otra actividad y seguir el mismo orden cada día. Siendo constante, su rutina de higiene bucodental se convertirá en un hábito automático con el tiempo.
2. Utilizar apoyos visuales
Utilizar calendarios o tablas a modo de sistema de recompensas donde puedan marcar cada cepillado ayuda mucho a los niños con TDAH a organizarse y recordar lo que tienen que hacer. Estas herramientas visuales hacen que la rutina sea más fácil de seguir, sin importar su edad, y les motiva al poder ver su progreso.
3. Dividir la tarea en pasos
Para los pequeños con dificultades de atención, es aconsejable dividir la rutina en varios pasos, por ejemplo: poner pasta en el cepillo; cepillar los dientes de arriba; cepillar los dientes de abajo; cepillar las muelas; y enjuagar la boca. Así, se reduce la carga cognitiva. Verán cada tarea con mayor claridad y no se abrumarán intentando acordarse.
4. Supervisión activa
En general, si ya es importante que padres y madres supervisen la rutina de higiene oral de los niños, todavía lo es más en casos de TDAH. Hay que asegurarse de que han usado todos los productos adecuados a su edad y que han dedicado tiempo a limpiar bien zonas difíciles. Acompañarlos durante el cepillado refuerza el hábito.
5. Hacer que sea divertido
Los pequeños tienen más ganas de hacer todo aquello que sea entretenido y también puede serlo el cepillado. Puedes ponerles una canción divertida de dos minutos, contarles un cuento durante ese tiempo o inventarte un juego relacionado con los dientes. La ludificación hace que una tarea repetitiva motive más.

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