La retracción o recesión de las encías tiene lugar cuando el tejido gingival que rodea los dientes se desgasta o se retira, exponiendo más de lo habitual la corona de una pieza dental o su raíz. Es importante detectar cuando esto sucede y consultar al dentista. Se debe determinar cuál es la causa que lo está provocando y si fuese necesario realizar el tratamiento adecuado, pues si el problema no se detecta a tiempo, podría llegar a afectar a los dientes, su tejido de soporte, y, en última instancia, podría provocar la pérdida de piezas dentales. 

La retracción de las encías es un problema dental bastante común. La mayoría de las personas no saben que sus encías están retraídas pues es un fenómeno que ocurre de manera gradual. El primer signo de la retracción de las encías suele ser la sensibilidad dental, o descubrir que un diente parece ser algo más largo de lo habitual. Por lo general, se suele percibir una muesca cerca de la línea de las encías. 

Si crees que estás padeciendo retracción en las encías lo más recomendable es acudir a tu dentista de confianza. El podrá aconsejarte, si la retracción de encías es detectada en una fase inicial, hay muchos tips que se pueden aplicar para evitar que progrese y que llegue a causar daños mayores. También existen tratamientos que pueden ayudar a mejorar el estado de la encía y prevenir que lleguen a afectarse otros tejidos de soporte.  

Qué provoca la retracción de las encías

Existen varios factores que pueden hacer que retrocedan las encías, entre los que destacan los siguientes:

  • Enfermedades periodontales. Esta infección de origen bacteriano afecta las encías y el hueso de soporte, que mantiene los dientes en su lugar, progresivamente. Este tipo de enfermedades de las encías es la causa principal de su retracción.
  • Genética. Algunas personas son más susceptibles que otras a padecer las enfermedades de las encías. De hecho, diversos estudios muestran que el 30% de la población puede estar predispuesta a padecer este tipo de afecciones, independientemente de lo bien que cuides tus dientes.
  • Cepillado agresivo de los dientes. Si te cepillas con demasiada fuerza o de manera incorrecta, puedes provocar un desgaste prematuro del esmalte de las piezas y la retracción de las encías.
  • Higiene dental pobre. No realizar un correcto cepillado de los dientes después de cada comida favorece la conversión de la placa bacteriana en sarro. Esta sustancia dura que se acumula sobre los dientes, solo puede eliminarse mediante una limpieza dental profesional. Además, puede conducir a la aparición de encías inflamadas o retraídas.
  • Cambios hormonales. Las fluctuaciones hormonales a lo largo de la vida de la mujer (pubertad, embarazo y menopausia), pueden hacer que las encías sean más sensibles y vulnerables a experimentar una retracción.
  • Fumar. Las personas fumadoras tienen mayor probabilidad de desarrollar una capa de derivados del tabaco sobre los dientes. Esta capa de suciedad es difícil de eliminar y puede favorecer la retracción de las encías.
  • Bruxismo. El apretar o rechinar los dientes puede generar una sobrecarga oclusal en las piezas dentales, generando daños como la abfracción, que es la pérdida de tejidos duros a nivel del cuello del diente y suele venir acompañada de retracción de la encía.
  • Dientes torcidos o una mordida desalineada. Cuando los dientes se encuentran muy juntos, o incluso montados entre sí, suele dificultarse la limpieza de los mismos y se favorece el acúmulo de placa dental, lo que podría generar que se produzca una encía retraída en esa zona.
  • Piercing del labio o la lengua. Los piercings pueden rozar con las encías e irritarlas hasta el punto de generar que el tejido gingival se retraiga.

Tratamiento de la retracción de encías

Es el dentista el encargado de tratarlassi la retracción de encías es leve, comúnmente se realiza una limpieza profunda del área afectada. Durante este proceso, también conocido como curetaje dental o raspado y alisado radicular (dependiendo de la profundidad que requiera), la placa y el sarro que se ha acumulado en los dientes y las superficies de la raíz bajo la línea de las encías se eliminan cuidadosamente. Además, el área de la raíz expuesta se alisa para que a las bacterias les resulte más difícil adherirse a ella nuevamente. 

Si la retracción de encías ha progresado, y no resulta suficiente realizar una limpieza dental, es posible que sea necesario practicar una cirugía para reparar el daño. 

Tipos de cirugías para el tratamiento de las encías retraídas

Existen varios procedimientos quirúrgicos para tratar las enfermedades de las encías. Estos son:

Reducción de bolsas o raspado y alisado radicular con colgajo

Durante este procedimiento, el dentista o periodoncista (odontólogo especialista en encías) eleva el tejido de las encías afectado y limpia muy bien toda la zona infectada, eliminando las bacterias de las bolsas periodontales y realizando un alisado de la superficie de la raíz. Finalmente, posiciona y asegura firmemente el tejido de las encías en su lugar.

Regeneración

Si el hueso que sostiene los dientes se ha visto afectado, se recomienda la aplicación de un procedimiento que regenere la pérdida de hueso y tejido. Al igual que en el caso anterior, el dentista eleva el tejido de las encías y elimina las bacterias. Posteriormente, aplica un material regenerativo, como una membrana, tejido de injerto o proteína estimuladora de tejido, para fomentar la regeneración natural del hueso y el tejido en dicha zona. Tras colocar el material regenerativo, el tejido de las encías se posiciona asegura. 

Injerto de tejido blando

Existen varios tipos de procedimientos de injerto de tejido en las encías, pero el más común es el que se conoce como injerto de tejido conectivo. En esta cirugía se toma un trocito de encía del paladar del que se extrae tejido conectivo subepitelial. Posteriormente este tejido extraído se coloca sobre las raíces expuestas, se posiciona la encía y se sutura el colgajo.  

Cómo prevenir la retracción de encías

La mejor manera de prevenir las encías retraídas es realizando un muy buen cuidado de tu boca. Cepíllate los dientes y usa hilo dental o cepillos interdentales todos los días, visita al odontólogo al menos dos veces al año, o según lo que te recomiende tu dentista de confianza. Si tienes encías retraídas, lo más seguro es que tu dentista quiera verte con más frecuencia.

Usa siempre un cepillo de dientes de cerdas suaves y pídele a tu dentista que te muestre la forma correcta de cepillarte los dientes. Si la causa de las enfermedades de las encías es una mordida desalineada o el bruxismo, consulta con el especialista sobre cómo corregir el problema.

Otras medidas de prevención son:

  • Evitar el consumo de tabaco.
  • Tener una dieta equilibrada y saludable.
  • Controlar cualquier cambio que se produzca en tu boca.
  • Mantener una higiene dental óptima.

Disfruta de una sonrisa espectacular toda la vida manteniendo a raya una posible retracción de encías.