Afecciones bucodentales

Alteraciones del frenillo lingual

El frenillo lingual es el tejido que conecta la lengua con el suelo de la boca, y desempeña un papel crucial en funciones tan fundamentales como hablar, masticar y tragar. Aunque generalmente pasa desapercibido, cualquier alteración en su estructura o movilidad puede tener consecuencias significativas en el desarrollo oral y la salud general. Desde dificultades en la lactancia en recién nacidos hasta problemas del habla o malposición dental en adultos, las alteraciones del frenillo lingual son un área que requiere atención profesional temprana para prevenir complicaciones a largo plazo.

Durante décadas, la odontología ha estudiado estas variaciones cuya denominación clínica es anquiloglosia y se presenta con distintos grados de severidad. Su diagnóstico no siempre es evidente, y muchas veces se confunde con hábitos o retrasos en el desarrollo del habla. La evaluación cuidadosa, que incluye inspección clínica y, en algunos casos, estudios funcionales de la lengua, permite determinar la necesidad de intervención.

¿Cómo se diagnostican las alteraciones del frenillo lingual?

El diagnóstico de la anquiloglosia se realiza mediante una evaluación clínica detallada y, en algunos casos, pruebas funcionales de la lengua. Los pasos principales incluyen:

  • Inspección visual: el profesional examina la longitud y la forma del frenillo lingual, observando si limita el movimiento de la lengua hacia arriba, adelante o lateralmente. Se busca identificar signos como un frenillo corto, grueso o con inserción cercana a la punta de la lengua.
  • Evaluación funcional: se analiza cómo afecta la movilidad lingual a funciones básicas como succión, deglución, masticación y pronunciación. En bebés, se observa la capacidad de agarrar el pezón o la tetina; en niños mayores y adultos, se evalúa el habla y la articulación de ciertos sonidos.
  • Escalas y criterios clínicos: existen herramientas estandarizadas, como la escala de Hazelbaker, que valoran tanto la apariencia como la función de la lengua para determinar la severidad de la anquiloglosia y la necesidad de intervención.
  • Evaluación multidisciplinaria: en algunos casos, fonoaudiólogos o pediatras colaboran para determinar el impacto funcional en la alimentación o el lenguaje y decidir el plan de tratamiento más adecuado.

Causas

Las alteraciones del frenillo lingual se producen principalmente por factores congénitos, es decir, presentes desde el nacimiento, que afectan el desarrollo del tejido conectivo y la inserción del frenillo. Estas variaciones pueden ser el resultado de factores genéticos que determinan la longitud, grosor y elasticidad del frenillo, así como de alteraciones en el desarrollo embrionario de la lengua y la cavidad oral. Aunque menos frecuentes, también pueden surgir por traumatismos o cicatrices que limiten la movilidad de la lengua a lo largo de la vida, influyendo en funciones básicas como la lactancia, el habla y la deglución.

Principales causas de las alteraciones del frenillo lingual

Sus principales causas están relacionadas con factores genéticos y del desarrollo embrionario. Durante la gestación, el frenillo se forma a partir de tejidos que conectan la lengua con el suelo de la boca; si este tejido no se desarrolla o se reabsorbe de manera adecuada, el frenillo queda más corto o grueso de lo normal, provocando restricción en la movilidad lingual.

Se ha observado que la anquiloglosia puede presentarse en familias, lo que indica un componente hereditario que influye en la longitud, grosor y elasticidad del frenillo. Además, factores menos frecuentes, como alteraciones en la diferenciación de tejidos durante el desarrollo embrionario, pueden contribuir a su aparición. En general, estas causas congénitas son responsables de la gran mayoría de los casos, mientras que factores adquiridos como cicatrices o traumatismos son mucho menos comunes.

Síntomas

Los síntomas de la anquiloglosia varían según la edad del paciente y el grado de restricción del frenillo, pero generalmente afectan funciones básicas de la lengua. Entre los más comunes se encuentran:

Dificultad para lactancia en recién nacidos: problemas para agarrar correctamente el pezón, succión ineficaz y dolor en la madre durante la lactancia.

Alteraciones en el habla: dificultad para pronunciar ciertos sonidos como “l”, “r”, “t”, “d” o “n”, especialmente en niños en edad escolar.

Limitación de la movilidad lingual: imposibilidad de levantar la lengua hacia el paladar, extenderla hacia afuera o tocar los dientes superiores con la punta de la lengua.

Problemas dentales: malposición de los dientes, diastemas (espacios entre los dientes) o acumulación de placa en la zona anterior por dificultad para limpiar correctamente.

Molestias o tirantez al comer o tragar: sensación de tensión en el frenillo al mover la lengua, que puede dificultar la deglución de ciertos alimentos.

En adultos, estos síntomas pueden ser más sutiles y a veces solo se evidencian como restricción funcional o molestias al hablar y masticar. Detectar la anquiloglosia temprano permite intervenir antes de que genere complicaciones mayores.

Tratamiento

El tratamiento de la anquiloglosia depende del grado de restricción del frenillo y del impacto funcional en el paciente, y puede ser conservador o quirúrgico.

En casos leves, cuando la movilidad lingual apenas está limitada y no hay problemas de lactancia, habla o deglución, se puede optar por observación y seguimiento, además de ejercicios de movilidad lingual guiados por un fonoaudiólogo para mejorar la función de la lengua.

En casos moderados o severos, se recomienda la intervención quirúrgica, que puede realizarse mediante:

Frenectomía: corte simple del frenillo, generalmente en recién nacidos o lactantes, procedimiento rápido y con recuperación inmediata.

Frenuloplastia: cirugía más compleja que incluye el corte y remodelación del frenillo, indicada en niños mayores y adultos, especialmente cuando se necesita mejorar la función lingual y prevenir cicatrices restrictivas.

Después de la cirugía, es importante realizar ejercicios de movilidad lingual y seguimiento con fonoaudiología para asegurar que la lengua recupere su funcionalidad completa y evitar la formación de tejido cicatricial restrictivo.

Prevención de las alteraciones del frenillo lingual

La anquiloglosia es una alteración congénita, por lo que actualmente no existe un método de prevención prenatal o postnatal conocido que garantice su ausencia. Se origina durante el desarrollo embrionario debido a factores genéticos o errores en la formación del frenillo lingual, los cuales no pueden modificarse antes del nacimiento.

Sin embargo, lo que sí es posible es una detección temprana para minimizar sus efectos. La evaluación neonatal y los controles pediátricos permiten identificar la anquiloglosia desde los primeros días de vida, especialmente si provoca dificultades en la lactancia. Una intervención precoz, combinada con seguimiento fonoaudiológico, puede prevenir problemas de habla, deglución o desarrollo dental, aunque no “previene” la aparición de la anomalía en sí.

Preguntas frecuentes

La anquiloglosia es una alteración congénita del frenillo lingual que limita la movilidad de la lengua. Esta restricción puede afectar la lactancia en recién nacidos, la pronunciación de ciertos sonidos en niños mayores y, en algunos casos, la deglución o la higiene oral.

Se puede identificar observando dificultades durante la lactancia, como succión ineficaz, dolor en el pezón de la madre o mala ganancia de peso. Un examen clínico por un pediatra o dentista permite evaluar la longitud y la movilidad del frenillo y determinar si es necesario un tratamiento.

No. Solo se recomienda la intervención quirúrgica cuando la restricción lingual provoca problemas funcionales importantes, como dificultades para alimentarse, hablar o mantener una correcta higiene oral. En casos leves, puede optarse por seguimiento y ejercicios de movilidad guiados por un fonoaudiólogo.



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