La disgeusia es un trastorno del sentido del gusto que provoca alteraciones en la percepción de los sabores. Las personas que la padecen pueden experimentar sabores desagradables, metálicos, amargos o salados, incluso cuando comen alimentos que normalmente saben bien. En algunos casos, puede manifestarse como hipogeusia (disminución del gusto) o ageusia (pérdida total del sentido del gusto).
Este trastorno puede ser transitorio o crónico, y sus causas son variadas: infecciones de la boca o garganta, problemas dentales, enfermedades sistémicas (como diabetes o deficiencias nutricionales), efectos secundarios de medicamentos, exposición a toxinas o radioterapia en la cabeza y cuello. Fue también un síntoma muy recurrente en pacientes con COVID-19 y puede surgir a causa de problemas neurológicos.
Principalmente influye en la nutrición del paciente, ya que afecta a su capacidad de disfrutar de los sabores y la ingesta de alimentos.
¿Qué es la disgeusia y en qué consiste?
La disgeusia dental es una alteración del gusto que hace que los sabores no se perciban como deberían. Las personas que la sufren suelen notar un sabor raro y persistente en la boca, muchas veces metálico, amargo o desagradable, incluso cuando no están comiendo nada. No se trata de que la comida esté en mal estado, sino de que el sentido del gusto está enviando señales equivocadas al cerebro.
En el caso dental, esta alteración suele estar relacionada con problemas en la boca, como infecciones, caries profundas, enfermedades de las encías, mala higiene oral o incluso algunos tratamientos dentales recientes.
Causas
Las alteraciones del gusto o disgeusia pueden tener muchas causas, y no siempre están solo en la boca. Entre las más frecuentes están los problemas dentales y de encías, las infecciones bucales, la acumulación de placa o una higiene oral deficiente. También influyen la sequedad de boca, algunos medicamentos (como antibióticos, antidepresivos o tratamientos para la tensión), los resfriados e infecciones respiratorias, el tabaco, déficits nutricionales y ciertas enfermedades generales. En la mayoría de los casos, identificar y tratar el origen del problema es clave para que el gusto se recupere.
Tipos de alteraciones del gusto
Las alteraciones del gusto no se manifiestan todas de la misma manera. Algunas personas notan que los sabores cambian, otras que se debilitan y, en los casos más extremos, que desaparecen. Estas alteraciones pueden ser temporales o prolongadas y suelen estar relacionadas con problemas bucales, infecciones, medicamentos o enfermedades generales.
Disgeusia
Los sabores se perciben de forma alterada, apareciendo sensaciones metálicas, amargas o desagradables sin motivo aparente.
Hipogeusia
Disminución de la capacidad para percibir los sabores, que hace que la comida resulte “sosa”.
Ageusia
Pérdida total del sentido del gusto, una situación poco frecuente pero muy limitante.
Parageusia
Percepción incorrecta de un sabor, por ejemplo, cuando algo dulce se percibe como amargo.
Fantogeusia
Sensación de un sabor persistente en la boca sin estar comiendo ni bebiendo nada.
Síntomas
Los síntomas de disgeusia y otras alteraciones del gusto son fácilmente perceptibles por el paciente: en general, nota sabores desagradables persistentes, lo que afecta a su capacidad para disfrutar de los alimentos y, con ello, influye en su ingesta.
Las personas pueden notar que los alimentos saben diferente, peor de lo habitual o que han perdido intensidad, haciendo que la comida resulte poco apetecible. En algunos casos, se acompaña de sensación de boca seca, mal aliento o rechazo a ciertos alimentos, lo que puede afectar al apetito y a la calidad de vida en el día a día.
Tratamiento
Es importante tener en cuenta que la disgeusia no es una patología como tal, sino más bien un síntoma. Su tratamiento empieza siempre por buscar la causa. En muchos casos, el origen está en la boca: caries, infecciones, problemas de encías, acumulación de sarro o sequedad bucal. Cuando se trata el problema dental que la causa, el sabor extraño suele desaparecer de forma progresiva.
Cuando la disgeusia está relacionada con medicamentos, enfermedades generales o hábitos como el tabaco, el abordaje es diferente. A veces basta con ajustar o cambiar la medicación (siempre bajo indicación médica), mejorar la hidratación, estimular la saliva o corregir déficits nutricionales. Mantener una buena higiene oral, beber agua con frecuencia y evitar el tabaco y el alcohol ayuda mucho. En la mayoría de los casos, una vez corregida la causa, el sentido del gusto se recupera con el tiempo.