Esta sensación de ardor se generaliza a toda la mucosa oral o se percibe localmente a nivel de la lengua (especialmente el dorso y la punta), el paladar, los labios, las superficies en relación con las prótesis móviles o el suelo de la boca.
Las causas del síndrome de boca ardiente
El diagnóstico del síndrome de boca ardiente debe hacerse cuando no hay causas desencadenantes aparentes ni a nivel local ni sistémico.
De hecho, existen diversos factores que pueden dar lugar a cuadros clínicos similares al síndrome de boca ardiente y que, una vez identificados, requieren un tratamiento específico.
Las posibles causas locales son:
- Alergias: contacto con materiales dentales, colorantes, conservantes y aromatizantes contenidos en ciertos alimentos.
- Irritación de las mucosas: por prótesis mal adaptadas.
- Hábitos parafuncionales: como el bruxismo, el rechinamiento nocturno o el apretar los dientes.
- Alteraciones de la mucosa: candidiasis, liquen plano, etc.
- Lengua geográfica.
Las posibles causas sistémicas incluyen:
- Estados carenciales de vitaminas, especialmente vitaminas B1, B2, B6, B12, y minerales, en especial el hierro, que inducen cambios funcionales en el epitelio que conducen a cambios morfológicos en las membranas mucosas.
- Cambios en los niveles de estrógeno característicos de la menopausia.
- Diabetes.
- Terapia con fármacos capaces de inducir xerostomía.
Una vez descartado un factor secundario como causa del ardor de la cavidad bucal, en colaboración con los especialistas que se ocupan de las distintas patologías mencionadas, el diagnóstico de síndrome de boca ardiente está justificado.
Síntomas del síndrome de boca ardiente
Los principales síntomas del síndrome de boca ardiente son:
- Trastornos psicosomáticos.
- Percepción de un sabor amargo o metálico.
- Dolor en la boca.
- Adormecimiento.
- Molestias.
- Incomodidad.
- Boca seca.
- Lengua ardiente.
- Dificultad para tragar.
El síndrome de boca ardiente también se asocia con frecuencia a ciertos trastornos psicosomáticos, anomalías funcionales de las glándulas salivales (con cambios en la saliva) y a cambios hormonales debidos al periodo posmenopáusico.
Los síntomas del síndrome de boca ardiente pueden manifestarse con una gravedad variable (de leve a moderada) y pueden aparecer de forma repentina o gradual. Algunos pacientes se quejan de molestias constantes, mientras que otros tienen síntomas fluctuantes con remisiones temporales durante las comidas o el sueño. En la mayoría de los casos, los síntomas aparecen a última hora de la mañana y alcanzan su punto máximo por la tarde antes de desaparecer por la noche.
Muchos pacientes también experimentan una sensación de hormigueo, un paladar frío o una lengua ardiente.
El dolor suele afectar a ambos lados de la boca y a unos dos tercios de la lengua (pero también puede sentirse en las mejillas, los labios y el paladar). El grado de malestar puede ser moderado o muy intenso. El dolor puede presentarse a lo largo de meses o años y, mientras que en algunos individuos se produce a diario, en otros el patrón es variable en el tiempo. Eventualmente puede empeorar al hablar o al comer alimentos calientes, ácidos o picantes.
Tratamiento del síndrome de boca ardiente
El síndrome de boca ardiente es una afección benigna, pero como causa un dolor crónico difícil de controlar, puede tener un gran impacto en la calidad de vida del paciente, convirtiéndose incluso en una fijación que no se puede ignorar, interfiriendo así en el trabajo y en otras actividades diarias.
Cuando es posible identificar una causa responsable de la sensación, se recomienda obviamente el tratamiento de la patología responsable, pero si los síntomas persisten a pesar del tratamiento, se puede confirmar el diagnóstico de síndrome de boca ardiente; en estos casos, los primeros intentos consisten en la prescripción de fármacos para controlar el dolor y reducir la sequedad de la boca (si está presente), aunque el dolor no siempre responde a los antiinflamatorios clásicos. En algunos pacientes el uso de anestésicos locales puede proporcionar alivio.
Por ello, se utilizan medicamentos conocidos por su efecto sobre el dolor neuropático, como:
- Antidepresivos.
- Ansiolíticos.
- Anticonvulsivos.
Dado que el síndrome de boca ardiente es un trastorno de dolor complejo, el tratamiento que funciona en una persona puede no funcionar en otra.
Puede ayudar a reducir las molestias tomar una bebida fría, dejar que un cubito de hielo se derrita en la boca o masticar un chicle sin azúcar.
Hay que evitar los irritantes como:
- El tabaco y el humo.
- Alimentos picantes o especiados.
- Bebidas alcohólicas.
- Enjuagues bucales que contengan alcohol.
- Productos ricos en ácidos, como los cítricos y los zumos.