Trastornos de la ATM

Los trastornos de la articulación temporomandibular (ATM), son bastante comunes en la población. Se trata de la articulación que usamos cada vez que hablamos, masticamos, bostezamos o tragamos, así que cuando algo falla, los síntomas se notan enseguida.

Dolor al abrir o cerrar la boca, chasquidos, rigidez mandibular o incluso dolores de cabeza y de oído son algunas de las señales que indican este problema.

A menudo estos problemas están relacionados con tensión muscular, estrés, bruxismo (apretar o rechinar los dientes) o alteraciones en la mordida. También pueden surgir tras un traumatismo o después de periodos de mucha carga emocional. Lo importante es entender que las alteraciones de la ATM tienen solución en la mayoría de los casos, especialmente cuando se diagnostican a tiempo y se abordan de forma global, teniendo en cuenta no solo la salud dental, sino también los hábitos del día a día.

Trastornos de la ATM: en qué consisten

Se considera un trastorno de la ATM cualquier problema que afecte a la articulación temporomandibular, a los músculos que permiten el movimiento de la mandíbula o a la manera en que los dientes encajan entre sí. Esto puede traducirse en dolor o molestia al abrir o cerrar la boca, chasquidos o ruidos al mover la mandíbula, sensación de bloqueo o dificultad para abrirla completamente, e incluso dolor que se irradia hacia la cabeza, el cuello o los oídos.

En esencia, estas alteraciones reflejan que la articulación y los músculos que controlan la mandíbula no funcionan con normalidad. Por eso, aunque a veces se perciban solo como una molestia leve, conviene evaluarlas pronto para evitar complicaciones a largo plazo.

Causas

Entre las causas más comunes de las alteraciones de la ATM podemos encontrar aspectos físicos, como la existencia de algún traumatismo, y aspectos emocionales, como la presencia de estrés sostenido en el tiempo o malestar emocional intenso. Entre los factores que contribuyen a su aparición están el bruxismo (apretar o rechinar los dientes, a menudo durante la noche), el estrés y la tensión muscular, los traumatismos o golpes en la mandíbula, y las alteraciones de la mordida que generan un desajuste al cerrar la boca. También pueden influir hábitos como morderse las uñas, mascar chicle en exceso o posiciones incorrectas al dormir, y en algunos casos existen factores genéticos o degenerativos que afectan a la articulación con el tiempo.

Tipos de trastornos de la ATM

Las alteraciones de la ATM pueden presentarse de formas muy variadas, dependiendo de si afectan a la articulación, a los músculos que mueven la mandíbula o a la coordinación entre ambos. También se catalogan en función de la gravedad y persistencia de los síntomas, y ello influirá en su abordaje clínico. Vamos a ver los tipos más comunes de alteraciones de la ATM:

Alteraciones musculares

Los problemas musculares de la ATM afectan principalmente a los músculos que controlan la mandíbula, causando dolor, tensión o rigidez en la cara, el cuello y los hombros. Suelen estar relacionados con estrés, bruxismo (apretar o rechinar los dientes) o hábitos repetitivos, como masticar chicle en exceso. Estas alteraciones dificultan los movimientos de la mandíbula y pueden provocar dolor al masticar, bostezar o hablar, así como dolores de cabeza o sensación de fatiga muscular en la zona facial.

Alteraciones articulares

Las alteraciones articulares afectan directamente a la articulación temporomandibular, incluyendo el desgaste del cartílago, desplazamiento del disco articular o inflamación. Se manifiestan con chasquidos, ruidos al mover la mandíbula, sensación de bloqueo o dificultad para abrir y cerrar la boca. En algunos casos, la articulación puede inflamarse o lesionarse por traumatismos o enfermedades degenerativas, generando dolor crónico y limitación funcional que puede interferir con la masticación y la calidad de vida.

Prevención

Los trastornos de la ATM pueden prevenirse adoptando hábitos que reduzcan la tensión en la mandíbula y cuiden la articulación. Es importante evitar apretar o rechinar los dientes, especialmente por la noche, usar protectores dentales si es necesario, mantener una buena postura al trabajar o dormir, y moderar hábitos como masticar chicle en exceso o morder objetos duros. Además, controlar el estrés mediante técnicas de relajación, hacer pausas durante actividades que exijan mucho movimiento mandibular y acudir a revisiones dentales periódicas ayudan a detectar a tiempo problemas de mordida o desgaste dental que puedan afectar la ATM.

Tratamiento

El tratamiento aplicado para los trastornos de la ATM dependerá del tipo de alteración, su gravedad y cómo afecta a la función de la mandíbula y la calidad de vida del paciente. En la mayoría de los casos, se busca aliviar el dolor, mejorar la movilidad y corregir los factores que generan tensión en la articulación, combinando medidas conservadoras, fisioterapia y, en casos más complejos, intervenciones médicas o cirugía.

Medidas conservadoras y hábitos saludables: incluyen evitar masticar chicle, controlar el estrés y mantener buena postura.

Protectores o férulas dentales: dispositivos que se colocan sobre los dientes para reducir el bruxismo y aliviar la presión sobre la articulación.

Fisioterapia: ejercicios de relajación y estiramiento de los músculos mandibulares, masajes y técnicas de fisioterapia para mejorar la movilidad y disminuir la tensión.

Medicamentos: analgésicos, antiinflamatorios o relajantes musculares que ayudan a controlar el dolor y la inflamación cuando es necesario.

Tratamientos odontológicos: corrección de maloclusiones o ajustes de la mordida que eviten sobrecarga en la articulación.

Intervención quirúrgica: en casos graves, si cursa con desplazamiento del disco articular, degeneración severa o bloqueo crónico, se pueden considerar cirugías para restaurar la función de la ATM.

Preguntas frecuentes

Las alteraciones de la ATM se producen cuando hay un desajuste entre los músculos, la articulación y los dientes, que impide que la mandíbula funcione de manera armoniosa. Entre los factores que contribuyen a su aparición se encuentran el bruxismo (apretar o rechinar los dientes, muchas veces de forma inconsciente durante la noche), el estrés y la tensión muscular, los traumatismos en la mandíbula y las alteraciones de la mordida, que hacen que los dientes no encajen correctamente.

Los trastornos de la ATM presentan síntomas bastante característicos, aunque pueden variar según la causa y la gravedad del problema. Los más frecuentes incluyen dolor o tensión en la mandíbula, la cara, el cuello y los hombros, sensación de rigidez al abrir o cerrar la boca, y chasquidos o ruidos articulares al mover la mandíbula.

Los problemas de la ATM suelen ser evaluados inicialmente por un odontólogo, porque muchas veces están relacionados con la mordida, el desgaste dental o el bruxismo. Si hay dolor crónico, inflamación o afectación muscular significativa, también intervienen otros profesionales como el fisioterapeuta, el reumatólogo o el otorrinolaringólogo, y en situaciones más complejas, el cirujano maxilofacial. La clave está en un enfoque multidisciplinar donde se combinan tratamientos dentales, fisioterapia, control del estrés y, si hace falta, intervenciones quirúrgicas para restaurar la función de la mandíbula.



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