Los piercings corporales forman parte de la cultura tradicional de muchos países. Una de las perforaciones más comunes son los piercings orales, principalmente en lengua y labios. Sin embargo, esta moda que tantos jóvenes siguen en la actualidad podría tener efectos adversos en la salud bucodental. ¿Conoces cuáles son?

Antes de dar un paso tan importante, como es la colocación de piercing en la lengua u otros tipos de piercing en mejillas, labios o el interior de la cavidad bucal, es necesario familiarizarse con los cuidados y complicaciones que podrían conllevar. Descubre cómo extremar las medidas de higiene y cuidados según las recomendaciones de los expertos en salud bucodental.

 

Piercing orales, ¿qué son?

 

Los piercings orales se han convertido en los últimos años en las perforaciones más demandadas por los jóvenes. Consisten en la colocación de elementos decorativos de moda, perforando el tejido alrededor de la boca o en su interior.

Este tipo de decoraciones no son una novedad. Al igual que los tatuajes, los piercings y otras perforaciones del cuerpo han formado parte de múltiples culturas y grupos étnicos a lo largo de los siglos. No obstante, el mayor auge entre el público joven se ha producido en los últimos años.

 

¿Cuál es su localización más frecuente?

 

Según el ICOEV (Ilustre Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de Valencia, las localizaciones más comunes para los piercings orales son la lengua y los labios. Además de estos lugares, cada vez más jóvenes y adolescentes recurren a los nuevos diseños de piercing en los dientes, en mejillas, en el frenillo y en la encía, así como en la úvula o campanilla.

Según su localización, las complicaciones de los piercings para la salud bucodental podrían ser muy diferentes. Estas pueden manifestarse desde el mismo momento de la colocación del accesorio, o derivarse de una mala curación o uso.

La colocación de un cuerpo extraño en la cavidad bucal, sobre todo si está en contacto directo con una zona delicada, podría conllevar un riesgo de infección elevado, así como otras complicaciones en los dientes, encías, lengua y otros tejidos blandos.

 

Complicaciones comunes de los piercings orales

 

Son numerosos los estudios científicos que han analizado los riesgos que conlleva hacerse un piercing en la boca. La recomendación general es no hacerse este tipo de intervenciones estéticas, ya que están asociadas a múltiples complicaciones que podrían ocasionar graves daños bucodentales.

Entre las principales complicaciones asociadas a los diferentes tipos de piercings orales destacan las siguientes:

 

Dolor

 

El dolor tras la colocación del piercing es el primer síntoma que puede detectar el paciente. Este puede ser temporal, o prolongarse durante días, aumentando de intensidad en el caso de alguna complicación.

 

Inflamación

 

En la gran mayoría de los casos, los piercings orales y otros tipos de perforaciones van acompañados de inflamación del tejido. Esta suele durar de 3 a 4 días si no existe infección que pueda alargar el período de inflamación.

 

Hemorragia

 

Los piercings en la lengua tienen mayor tendencia a producir sangrado después de la perforación. El mismo piercing debería hacer compresión sobre la herida, pero si la herida no se cura correctamente, si se ha perforado un vaso sanguíneo por error, o si ha habido desgarro del tejido, la hemorragia podría ser mayor.

 

Infección

 

Las infecciones son frecuentes en la aplicación de piercings orales. Algunos estudios certifican que alrededor del 20% de las perforaciones podrían desencadenar algún tipo de infección. La boca contiene una gran cantidad de bacterias, y debido a las condiciones de humedad, si no existen condiciones higiénicas básicas, el riesgo de infección podría ser elevado.

 

Alergia

 

Hoy en día, los materiales usados en las joyas para piercings son hipoalergénicos. Sin embargo, algunos materiales como la silicona o los metales podrían desencadenar problemas de alergia que provocarían la retirada inmediata del piercing.

 

Regresión de las encías

 

Puede derivarse por la colocación del piercing en una zona que mantiene contacto directo con la encía, como el piercing labial y lingual. Al estar en estrecha relación con el tejido gingival y por el roce continuo que se genera con los movimientos naturales de la boca al hablar y comer, es posible que se produzca una recesión localizada de la encía. Existen estudios científicos que demuestran la relación entre el uso de piercing y estas lesiones.

 

– Causas y soluciones de las encías retraídas – 

 

Sialorrea

La mayor producción de saliva, o sialorrea, es una complicación secundaria que deriva de la colocación de un elemento extraño en la boca. Esta suele disminuir con el paso de los días, aunque puede convertirse en una molestia al hablar.

 

Rotura del esmalte dental

 

El choque constante de la pieza metálica sobre los dientes provoca pequeñas fracturas que al principio son imperceptibles. Mordisquear la joya, o la colocación de un piercing en el labio superior o en el labio inferior, dañan poco a poco el esmalte, aumentando el riesgo de caries y deterioro de las piezas dentales.

 

Diastemas

 

Otra de las complicaciones que conllevan los piercings en el labio, es la aparición de diastemas o mal posiciones dentales. La mera presión del piercing sobre los dientes, y tomar como hábito el jugar con la pieza metálica, mueve los dientes cambiando su posición paulatinamente.

 

Dificultad en el habla o al tragar

 

Aunque la mayoría de las complicaciones relacionadas con el habla o la deglución remiten con el paso de los días tras la colocación del piercing, en algunos casos podría afectar de manera definitiva a la pronunciación y a la masticación.

Además de estas complicaciones vinculadas con los piercings orales, hay otras muchas que podrían aparecer, particularmente aquellas relacionadas con una mala colocación de la pieza o curación de la herida.

 

Cuidado y mantenimiento tras realizarse un piercing

 

Introducir un objeto extraño en la boca que estará permanentemente en contacto con los dientes y encías conlleva una responsabilidad extra. El Colegio de Higienistas de Madrid recomienda acudir a un sitio registrado y controlado por las autoridades sanitarias, para asegurar una buena práctica con las medidas higiénicas correctas.

Junto a esta indicación, el Consejo General de dentista hace una serie de recomendaciones para el cuidado y mantenimiento de un piercing:

  • Cuidar la higiene del piercing cada día, manteniendo limpia la herida y extremando la limpieza alrededor de la joya.
  • Hacer un cepillado de los dientes al menos 2 veces al día, usando seda dental a diario.
  • Realizar enjuagues diarios con un enjuague bucal antiséptico
  • Comprobar periódicamente la correcta colocación del tornillo del piercing, para evitar que se suelte, con el consiguiente riesgo de asfixia.
  • Hacer una revisión en el dentista con regularidad.
  • Acudir rápidamente al médico o al dentista en caso de detectar síntomas de infección o alergia.

 

– ¿Cómo usar correctamente el enjuague bucal – 

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Bibliografía consultada

 

El peligro de los ‘piercings’ orales – ICOEV Ilustre Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de Valencia

Los piercings en la lengua y en los labios pueden suponer importantes complicaciones para la salud bucodental – Consejo General de Dentistas de España

Complicaciones más comunes de los piercings en la cavidad oral – Colegio Higienistas de Madrid

Oral piercing: a threat for periodontal health

Algunas consideraciones acerca de los piercings orales