Seguro que alguna vez has escuchado que el flúor es bueno para los dientes, pero, seguramente, nunca te hayas preguntado el porqué. Los beneficios que este mineral aporta a los dientes son claros: protege el esmalte contra la proliferación de bacterias y permite una remineralización de este. 

¿Qué es el flúor?

El flúor es un gas amarillento pálido o blanco que a veces puede ser fluorescente. Está presente en gases volcánicos y aguas termales. Su fuente principal es la fluorita, pero también lo encontramos en la criolita, el agua de mar, los huesos y los dientes. El flúor solo puede producirse por electrólisis en condiciones especiales. Sus compuestos más importantes son la fluorita, la criolita y el topacio. 

Cómo actúa este compuesto

La Tierra es rica en fluoruro. Lo encontramos en las rocas, el suelo y el agua. Sin embargo, el flúor no puede existir por sí solo, se crea a través de los procesos de electrólisis mencionados anteriormente.  

El fluoruro es en realidad un ion químico del flúor, uno de los 20 elementos más comunes en la corteza terrestre. Un ion es un átomo con carga positiva o negativa que ayuda a los elementos a combinarse entre sí. Cuando el flúor, que tiene carga negativa, se encuentra con un ion cargado positivamente como el sodio, se forman moléculas de fluoruro de sodio capaces de combatir las caries.  

Al utilizar estos compuestos de flúor en la rutina de higiene diaria a través de pastas dentales y enjuagues bucales fluoradosse favorece la remineralización del esmalte dental y se ayuda a prevenir las caries.  

Pero ¿cómo combate el fluoruro las caries? El esmalte dental es la cubierta externa de los dientes. Es el tejido más fuerte del cuerpo humano y está compuesto por 95% de hidroxiapatita, una sustancia inorgánica, un 4% de agua y un 1% de matriz orgánica. 

Los restos de comida y bacterias que se acumulan en las superficies dentales forman el biofilm dental. Cuando comemos alimentos ricos en azúcares, como galletas o caramelos, las bacterias cariogénicas fermentan estos azúcares y los transforman en ácidos que disminuyen el pH de la cavidad bucal. Cuando el pH es inferior a 5,5 se produce una desmineralización del esmalteque, si es continua, es capaz de llegar a formar surcos y grietas microscópicas. Si al pasar el tiempo, persiste en boca un ambiente ácido, se puede llegar a formar la caries dental.  

Sin embargo, la saliva contribuye a la interrupción de este ataque al recubrir los dientes y aportar calcio y fosfato para reemplazar el que se ha perdido por la desmineralización. Es precisamente en este momento donde el flúor adquiere mayor importancia. 

El flúor presente en el agua, en las pastas dentales y en el enjuague bucalcuando entra en contacto con la saliva y con las superficies dentalesse combina con el calcio y el fosfato para crear un poderoso sistema de defensa: la fluoroapatita. Es mucho más fuerte y resistente y actúa protegiendo a los dientes de la caries.  

Beneficios para los dientes

El flúor restaura los minerales de la superficie de los dientes, zona en la que las bacterias podrían haber erosionado el esmalte. Además, también es capaz de impedir la proliferación de bacterias orales nocivas y prevenir las caries. 

El flúor por sí mismo no es capaz de eliminar las caries, pero sí favorece la creación de una capa externa de esmalte más fuerte. Así se consigue evitar que la caries penetre en las partes más profundas de las piezas dentales.  

El fluoruro beneficia tanto a niños como a adultos. Cuánto más rápido se exponga a los niños a las pastas dentales con flúor, es menos probable que desarrollen caries.

Aplicación del flúor en odontología

Los dentistas brindan tratamientos profesionales con flúor concentrado en forma de enjuague, espuma, gel o barniz. Estos tratamientos tienen mucho más fluoruro que lo que hay en el agua o en la pasta de dientes. Se aplican en apenas unos minutos y, en general, se indica a los pacientes que no coman ni beban los 30 minutos posteriores al tratamiento. De esta forma, los dientes podrán absorber la mayor cantidad de flúor posible. 

Cómo incorporar el flúor en el cuidado de los dientes

Cepillarse los dientes después de cada comida, todos los días, es la mejor manera de eliminar el biofilm dental de las superficies dentales y encías. Es necesario usar hilo dental o cepillos interdentales para llegar a las superficies de más difícil acceso para el cepillo dental.  

Puedes complementar el cepillado haciendo uso de productos como las pastas dentales que contengan fluoruro y enjuagues bucales. Estos agentes de limpieza mejorarán en gran medida los beneficios del cepillado dental.  

Te recomendamos elegir el producto de higiene dentaKIN que mejor se adecúe a tus necesidades. 

Puedes incorporar el fluoruro de dos maneras: 

  • Tópicamente con los productos fluorados para tu higiene bucal diaria y con los tratamientos en el dentista. 
  • Sistémicamente en el agua y los suplementos dietéticos. 

Lo más recomendable es obtener el flúor por vía tópica y sistémica. Por ello, emplear pasta de dientes con fluoruro para el cepillado de dientes rutinario resulta tan importante.