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Guía de sensibilidad dental

La sensibilidad dental es un problema de salud bucodental que afecta a una gran parte de la población. Muchos de los pacientes que la padecen sufren en silencio, principalmente por desconocimiento de la existencia de tratamientos efectivos para eliminar o mejorar los síntomas asociados. Descubre cómo atacar de raíz la hipersensibilidad dental.

SENSIBILIDAD

1. ¿Qué es la sensibilidad dental?

Se conoce como sensibilidad dental al dolor o molestia que se percibe en el diente tras la exposición a un estímulo externo. Es una patología bastante frecuente en los adultos a partir de los 25 años, aunque puede presentarse a cualquier edad según las causas asociadas.

El dolor que percibe la persona que sufre de dientes hipersensibles es de corta duración, pero muy intenso. Este aparece como respuesta a diferentes estímulos térmicos como el frío o el calor, estímulos químicos como la acidez, o estímulos táctiles como un simple roce sobre el diente afectado en los casos más extremos.

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2. Origen de la sensibilidad dental

La principal función del esmalte dental es la de proteger la integridad del diente. Justo debajo de la capa de esmalte se encuentra la dentina, un tejido que contiene gran cantidad de conexiones nerviosas y que es menos resistente a la acción de las bacterias bucales.

Cuando la dentina queda al descubierto, ya sea por la retracción de la encía que la protege en la base del diente, como por la pérdida de grosor del esmalte, los estímulos externos pueden alcanzar las terminaciones nerviosas a través de minúsculos túbulos que conectan la parte externa con la interna del diente. Esta sensación de hipersensibilidad es una llamada de atención cuando el diente pierde parte de su protección natural.

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3. ¿Por qué tengo los dientes sensibles?

Existen dos principales razones por las que la dentina queda expuesta a los estímulos relacionados con los dientes sensibles: la recesión de las encías y el desgaste del esmalte. Estos problemas se pueden dar por diferentes motivos, la mayoría de los cuales están relacionados con unos hábitos poco saludables.

4. Dieta y bebidas ácidas

La ingesta frecuente de alimentos y bebidas ácidas provoca un desgaste progresivo del esmalte dental. Debido al pH de estos alimentos, ocurre la erosión del esmalte dental, dejando la dentina poco a poco al descubierto.

¿Cuáles son los alimentos que favorecen la sensibilidad dental? Las frutas ácidas y los cítricos, el yogurt natural, el té, el vino y los refrescos son algunos de los más comunes.

5. Patologías bucales

Ciertas patologías bucales como el bruxismo favorecen el desgaste del esmalte dental. Al producirse fricción entre los dientes durante el rechinado, es frecuente que la integridad del esmalte se vea afectada, haciéndose la capa más fina o provocándose fracturas.

Otras patologías bucales que pueden producir sensibilidad dental son la presencia de caries, dientes rotos o astillados por golpes e impactos, empastes desgastados o una pérdida progresiva del esmalte dental, con frecuencia asociado a una mala técnica de cepillado, que deja al descubierto parte de la dentina.

6. Tratamientos odontológicos

Determinados tratamientos que se realizan en la consulta del dentista pueden producir sensibilidad dental. Algunos ejemplos de ello son la cirugía periodontal, el raspado radicular o limpieza dental. También los empastes o tratamiento de endodoncia que provocan una recesión leve de la encía.

De manera frecuente se habla del aumento de la sensibilidad dental relacionado con los tratamientos de blanqueamiento dental. Sin embargo, esta hipersensibilidad es un síntoma pasajero que remite en pocos días.

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7. Patologías generales

Los pacientes que presentan patologías que cursan con reflujo estomacal y acidez pueden sufrir de sensibilidad dental. Algunos casos son la úlcera gástrica, la bulimia y otros trastornos de la conducta alimentaria.

Cuando los ácidos del estómago son regurgitados hacia la cavidad oral, estos actúan afectando la integridad del esmalte dental y provocan irritación en las encías. Su presencia continuada podría tener efectos muy perjudiciales para la salud oral, aumentando la hipersensibilidad ante todo tipo de estímulos térmicos y químicos en gran parte de las piezas dentales.

8. Prevención de la sensibilidad dental

Antes de tratar la sensibilidad, el mejor remedio es hacer una buena prevención. Por ello es de suma importancia cuidar la integridad del esmalte dental y mantener unas encías sanas, asegurando así las defensas naturales de los dientes.

Los expertos en odontología recomiendan seguir unos buenos hábitos alimenticios para prevenir la sensibilidad en los dientes. Realizar un correcto cepillado diario usando los accesorios y productos de higiene bucodental adecuados son también el mejor remedio, así como un diagnóstico precoz de cualquier problema de salud que afecte de manera directa o indirecta la integridad de los dientes.

9. Tratamiento para dientes sensibles

La sensibilidad dental es muy fácil de tratar. El primer paso es hacer un buen diagnóstico por parte del odontólogo, detectando así el problema que la produce para elegir el tratamiento más conveniente.

Según el tipo y el nivel de sensibilidad dental, hay algunos tratamientos que se pueden seguir fácilmente en casa y otros que se aplican directamente en la clínica. Conocer cuáles son los tratamientos para la hipersensibilidad dental ayuda a optar por la solución más adecuada.

10. Medidas ambulatorias

Una de las formas más sencillas de mejorar la hipersensibilidad dentinaria es el uso de dentífricos y enjuagues bucales para fortalecer el esmalte de los dientes. Formulados con ingredientes específicos, este tipo de productos para la sensibilidad dental remineralizan el diente y protegen el tejido gingival.

Por otro lado, hay dentífricos y colutorios desensibilizantes que alivian al instante la hipersensibilidad dental al frío o al calor, mejorando el estado de los dientes con el uso diario.

11. Tratamientos en la clínica dental

Además de estos productos de cuidado e higiene bucodental, existen algunas técnicas odontológicas encaminadas a evitar que los estímulos que provocan las molestias penetren a través de los túbulos de la dentina.

Entre ellos, los tratamientos más utilizados en la clínica dental son la desensibilización con láser o la desensibilización con barniz. En ambos casos se logra una recristalización de la dentina, cubriendo los túbulos dentinarios para proteger y prevenir de la sensibilidad dental.

BIBLIOGRAFÍA

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